Por ello ante la propuesta de practicar un deporte nuevo, desconocido para mi y con el riesgo latente, fue un gran aliciente para practicarlo. Y allá fuimos a por el kayac.
Después encontrarme con mi amigo Alvaro y con Cristian salimos a la costa de Quilmes donde cargamos los kayacs y comenzamos la aventura de internarnos en el Rio de la Plata.
A unos 2000 mts de la costa comenzamos con las paleadas y pruebas de rigor para disfrutar de este nuevo deporte y de la adrenalina que provoca sentirnos tan pequeños en esa inmensa masa de agua.
Una experiencia que espero repetir muy pronto!!!
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